Against all predictions, despite all complaints, contradicting everything I said and so on.
El 19 de marzo mis papás cumplieron 25 años de casados (sí, mi hermana tendrá 27 años al final de este año, y yo, 25), para celebrar, los llevamos a un restaurant de carnes en Tijuana. Mi papá, por la emoción de querer celebrar simbólicamente, pidió una botella de vino para nosotros (él no toma desde hace más de 20 años, no sé con exactitud, pero pensó que nosotros podíamos hacerlo) Mi hermana sugirió un zinfandel. Ni yo, ni mi hermano más pequeño habíamos probado alcohol antes.
Pues bien, contrario a mi tradición de desdeñar cualquier bebida que YO pueda llamar alcohólica, me pareció que ese era un bonito momento de iniciar una mala costumbre. Quizás no.
El vino no es para mí. No me gusta el aroma, y consecuentemente no me gusta el sabor. Podrán argumentar que el vino tinto, o el vino blanco tiene un sabor diferente. No me gusta el aroma, y eso ya me dice mucho sobre el sabor. Quizá soy lo suficientemente afortunada y no tengo clase ni estilo para tomar vino.
El 20 de marzo, un día después de la vino-experiencia, fue cumpleaños de mi papá. En la noche, a petición del padre (empiezo a creer que quiere que vivamos más... bueno, creo que soy la única en mi casa que no está "viviendo" por completo las experiencias mundanas de la vida, hm) fuimos a un bar de trova en Tijuana (La Casa de la Trova para los interesados.)
Y pues bien, sin hacer mucho alarde, tomé un "Sex on the beach": vodka con algún jugo exótico cuyo sabor no pude reconocer. El vodka no es para mí. The after taste was quite disgusting and I can only imagine the vodka was responsible for it. También probé un "Ruso Blanco". No voy a mentir, ese me gustó un poco más, pero de nuevo, el saborcito que deja no es nada placentero. Conclusión, Kahlúa está bien, vodka no.
Finalmente, ayer domingo regresé a Champaign. El hermano de Tomoki andaba por aquí, así que en la tarde/noche, después de explotar otras ideas menos escandalosas, lo llevamos a un bar (Murphy's para los interesados.) Yo, como ya es costumbre, compré mi limonada (quizás debería probar el té helado de vez en cuando.) Después Tomoki me compró un "Long Island Iced Tea" (un poco emocionado por la noticia de que "ya tomo alcohol".) Lo primero que hay que decir, es que esta bebida no lleva Iced Tea (although it looks like it), sino Pepsi (according to Sarang it has to be Pepsi) y una larga lista de otras cosas, entre las que recuerdo: Tequila, Vodka, Whisky y no sé que más. Tampoco me gustó. Después, Tomoki pensó que debería probar la cerveza. Tomé un traguito de la suya, y de nuevo: el aroma es tan malo como el sabor. De hecho, tomar una cerveza hubiera sido una tortura (hasta puedo decir, "sin exagerar, tomar una cerveza hubiera sido una tortura"), unlike the other drinks I had, which were quite bearable.
Cabe mencionar que en ninguna de estas 2 o 3 ocasiones me sentí alcoholizada de ningún modo, ni tuve ninguna experiencia cercana a lo que entiendo por resaca. Aunque he de aceptar que el miércoles, después de ir al bar de trova, utilicé la experiencia de la noche para seguir cantando en el camino de regreso a mi casa. A mis hermanos y mis papás les pareció tan gracioso que ni siquiera me callaron como harían en cualquier otra situación.
Creo que ahora, después de haberlo probado, puedo decir libremente y sin ningún contraargumento que el alcohol no es para mí.